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Transformar el aula con creatividad: la jornada de Escuni, Colegios Marianistas y Fundación SM

La creatividad no es un añadido en la educación, es una de sus claves. Con esta convicción se celebró la III Jornada Educativa Inspirando Maestros, bajo el título Neuroeducación y arte: fomentar la creatividad, un encuentro organizado por Escuni, Colegios Marianistas y Fundación SM que reunió a más de medio centenar de docentes y futuros educadores con un objetivo común: descubrir cómo el arte puede transformar el aprendizaje y renovar la vida en el aula.
Inspirando Maestros se consolida así como un espacio de encuentro para quienes sienten la educación como una vocación en constante evolución. Durante la jornada, los participantes exploraron la relación entre cerebro y expresión artística para responder a una pregunta cada vez más relevante en las aulas: cómo pueden la música, el teatro, la escritura o las artes plásticas ayudar a desarrollar el pensamiento crítico, la curiosidad y la capacidad de innovar en los estudiantes. Más allá de las ideas, el objetivo fue compartir estrategias reales para integrar el arte en el currículo y convertir el aula en un auténtico motor de creatividad.
























La creatividad nace cuando emoción, experiencia y aprendizaje se encuentran, y las artes pueden activar en el aula la curiosidad, la motivación y la capacidad de pensar de forma flexible.
La ponencia inaugural, Arte, creatividad y pensamiento crítico para una educación centrada en el ser, estuvo a cargo del neurocientífico y divulgador David Bueno, profesor e investigador de la Universidad de Barcelona, quien invitó a repensar la educación a la luz de lo que hoy sabemos sobre el funcionamiento del cerebro. Durante su intervención explicó cómo la creatividad surge de la interacción entre emoción, experiencia y aprendizaje significativo, y cómo las artes favorecen la flexibilidad cognitiva, la motivación y la capacidad de generar ideas nuevas. “A nuestros alumnos debemos darles conocimientos, pero también ayudarles a ser creativos combinando elementos nuevos en un mundo cambiante e incierto”, afirmó.
Bueno subrayó también que ciencia y arte no son ámbitos separados, sino motores complementarios de transformación. “La ciencia es racional pero también emocional, y las artes generan una incomodidad que hace pensar al cerebro. El teatro, la música o la literatura aportan flexibilidad cognitiva y eso es clave en educación”, señaló, recordando además que la curiosidad científica y la reflexión filosófica forman parte de nuestra naturaleza desde la infancia.
El movimiento y la expresión corporal pueden activar la creatividad y convertirse en aliados para pensar, aprender y generar nuevas ideas en el aula.
Tras la conferencia, la jornada se volvió plenamente práctica con cinco talleres que invitaron a experimentar y descubrir nuevas formas de trabajar la creatividad en el aula. En Cuerpos que piensan: arte, cerebro y movimiento, Gerard Cambra mostró cómo el movimiento y la expresión corporal pueden convertirse en aliados del aprendizaje. A través de dinámicas sencillas de juego escénico, emoción y expresión, los participantes comprobaron cómo el cuerpo también piensa y cómo activar el movimiento puede ayudar a generar ideas, desbloquear la creatividad y aprender de una forma más flexible.







El diálogo en el aula puede convertirse en una poderosa herramienta para aprender a pensar, argumentar y escuchar con respeto a los demás.
En Pensamiento crítico en el aula: diálogo socrático con niños, Mª Ángeles Quesada propuso crear espacios seguros de conversación donde los alumnos puedan expresar sus ideas, escuchar a los demás y aprender a argumentar. Mediante recursos como la filosofía visual o tarjetas de preguntas, el taller mostró cómo el diálogo puede convertirse en una herramienta poderosa para desarrollar el pensamiento crítico, la empatía y la construcción colectiva de conocimiento.




El teatro en el aula impulsa la creatividad, fortalece la expresión y ayuda a los alumnos a conocerse mejor mientras aprenden a trabajar juntos.
El teatro fue protagonista en Abordar la práctica teatral en Primaria: proceso creativo y pensamiento crítico, donde Begoña Navarro compartió diversas dinámicas para llevar el lenguaje teatral al aula. Los participantes exploraron cómo el teatro favorece el autoconocimiento, mejora las habilidades expresivas y permite trabajar emociones, cooperación y creatividad de una forma especialmente significativa para el alumnado.





La escritura creativa abre caminos para que los alumnos imaginen, experimenten con las palabras y descubran su propia voz.
La escritura también tuvo su espacio en El cerebro que escribe: de la neurona a la palabra, taller dirigido por Carlos Huerga, que abordó la escritura creativa desde un enfoque interdisciplinar. A través del pensamiento lateral, las emociones y diferentes estímulos creativos, los asistentes descubrieron nuevas maneras de acompañar a los estudiantes en la creación de textos literarios, despertando su imaginación y su voz propia.






Escuchar el entorno con atención permite descubrir el mundo sonoro que nos rodea y convertirlo en una fuente de creatividad y aprendizaje.
Por último, Despertar a lo sonoro, con Inmaculada Palop, invitó a mirar —o más bien a escuchar— el entorno cotidiano con otros oídos. El taller mostró cómo ayudar a los alumnos de Infantil y Primaria a tomar conciencia del mundo sonoro que les rodea y a explorar los parámetros del sonido para crear pequeñas atmósferas sonoras, una experiencia que abre nuevas puertas a la sensibilidad, la creatividad y la atención.





La jornada volvió a demostrar que cuando el arte entra en la escuela, algo cambia. El aula se convierte en un espacio donde pensar, crear, preguntar y experimentar tiene sentido. Porque educar no es solo transmitir conocimientos, sino acompañar a cada alumno para que descubra su propia forma de entender el mundo y de aportar algo nuevo a él. Y en ese camino, la creatividad es uno de los mejores motores. ✨


